El próximo 14 de septiembre entrará en vigor la nueva normativa europea de servicios de pagos digitales, un hecho que afectará la forma en la que nos relacionamos con el banco a través de internet. Se trata de la nueva ley europea de pagos digitales, comúnmente conocida como PSD2.

La nueva normativa trata de mejorar la forma en la que compramos y gestionamos las cuentas en la era digital. Así pues, el objetivo principal es regular aún más las compras, así como establecer relaciones seguras, liberadas y rápidas. Aunque ya se había establecido una regulación el pasado 2007, las quejas continuaron debido a que la situación en aquel momento no quedaba del todo claro y necesitaba de mayor profundidad. Finalmente, en 2015, se aprobó la ley PSD2 y entró en vigor en la legislación española en 2018.

En esta ocasión la normativa se centra en el “open banking”, un concepto que permite la liberación de los datos bancarios y, en general, del sector para poder compartir esa información con terceros. Tratan con ello que las actividades se lleven a cabo de forma más segura y siempre bajo el control de uno mismo. Sin embargo, son muchas ya las entidades que han pedido una prórroga debido a la falta de tiempo para realizar el cambio.

La nueva normativa trae beneficios como la capacidad de elegir con quién quieres compartir los datos bancarios y la creación por parte de la entidad de una plataforma que permita poder gestiona los consentimientos y de esta forma dar o quitar accesos. Por su parte, además, terminan las pasarelas externas que ralentizaban la compra en páginas pequeñas que no disponen de servicio propio de pago.

Por último, cabe destacar que todos los clientes de banca a partir de ahora tendrán que identificarse con su DNI, su clave de acceso y un código de confirmación mandado por SMS para poder acceder a sus cuentas, unos pasos que habrá que dar tan sólo cada 90 días.

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